Creatividad ante la Adversidad
Cuántos de nosotros hemos pasado por el desagradable situación en la cual nuestro cliente en un afán de perfeccionismo, o por el único deseo de joder hacen cambios absurdos o producto de un simple capricho, la mayoría de las veces nuestra reacción es colérica ante la ignorancia o ineptitud del cliente y ni cientos de argumentos lo hacen cambiar de opinión y tenemos que hacer de tripas corazón, apechugar y hacer el ansiado cambio, recién encontré esta anécdota que demuestra la genialidad de el escultor florentino Miguel Ángel y que nos sirve de reflexión.
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El rostro de David está hecho de acuerdo a los cánones y parece perfecto, pero aún así a Piero Soderini, poderoso florentino, le parecía un poco narizón. Así se lo hizo saber a Buonarroti, que en lugar de llevarse las manos a la cabeza y soltar algún improperio, cuestión típica de artistas cuando se critica su obra, Simulando observar la figura, que mide más de cuatro metros (cuestión que complica aún más el puntilloso comentario de Soderini, ya que desde el suelo la cabeza queda a un buen trecho), tomó un poco de polvo de mármol en su puño y subió hasta la altura de la cabeza de la figura. Una vez allí, simuló dar unos golpes con el cincel en la nariz del David y dejó caer el polvo. Seguramente Sonderini se iría más que contento. Había hecho una hábil apreciación a un artista de la talla de Miguel Angel Buonarroti y este no sólo había estado de acuerdo sino que además había corregido el fallo inmediatamente.
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"diseño,luego existo...."



